En plena posguerra, 1948, Doisneau -uno de los grandes fotógrafos franceses del s.XX- realiza un curioso, sencillo y pícaro experimento. Coloca su cámara de tal forma que capta el momento en que los viandantes se acercan para observar los cuadros de pintura que un escaparate muestra. Uno de ellos, visible tanto fuera como dentro de la tienda, provoca y logra el efecto deseado. Sus miradas, disimuladas, pícaras, de admiración, escandalizadas... forman toda una galería de personajes cotidianos enfrentados y retratados gracias a este simple y, añadiría, inocente ardid.
Mi preferida y la más conocida, mientras la mujer le explica algo, la atención y mirada del hombre están en otra parte. Las demás imágenes también hablan por sí solas:





Todas las fotografías son obra de Robert Doisneau, el llamado fotógrafo de la gente corriente, de la cotidianidad, que supo plasmar y darle una nueva dimensión a través de su original y, muchas veces, tierno punto de vista. Junto a Brassaï y a René Maltête forman el trío de fotógrafos franceses imprescindibles para entender toda una época y sociedad del siglo XX. Fue famosa su polémica sobre su instantánea El beso.

















2 Comentarios:
jejeje... MUY BUENO!
Las fotos son geniales y las reacciones del personal más.
Salud.
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